Desde 2007, Canal 22 ha adoptado la figura de la Defensoría del Televidente como una forma de estrechar los vínculos con sus audiencias, mediante un espacio en el que éstas participen de manera más activa en la constitución de un canal televisivo verdaderamente público.

La Defensoría del Televidente opera de acuerdo con los criterios que el propio Canal ha establecido en su Código de Ética. Este documento establece los principios que deben regir su quehacer en tanto instancia dedicada a satisfacer necesidades culturales y de interés público por medio de su señal.

Valores como la libertad, la diversidad, la imparcialidad, el respeto, la veracidad, la calidad técnica, la innovación y la crítica se han planteado como referentes fundamentales del desempeño de quienes tienen a su cargo la responsabilidad de llevar a la pantalla los contenidos de esta señal.

Esta vocación responde a un impulso auto-regulatorio que a su vez busca reconocer en los derechos de las audiencias, principios básicos para el ejercicio de la ciudadanía.

Nuestra participación como televidentes se convierte en un insumo vital para la conducción de este canal, en la medida en que hace patentes asuntos de interés social, y también puede poner en evidencia omisiones significativas en el cumplimiento de los principios rectores que el propio Canal 22 ha asumido en consonancia con su vocación de servicio público.

De este modo, el Defensor exhorta a los televidentes de Canal 22 a que expresen sus inquietudes respecto al desempeño de la televisora en lo concerniente a criterios editoriales, calidad y variedad de los contenidos, el quehacer cotidiano de quienes desarrollan, producen o conducen los contenidos de su programación y, en general, sobre el apego del discurso televisivo que ofrece Canal 22 mediante su parrilla programática a los valores antes mencionados. Ello en el marco de la vocación de Canal 22 como televisora de servicio público y de carácter cultural.

De lo anterior se desprenden algunas preguntas fundamentales:
¿Es Canal 22 un espacio verdaderamente plural, dispuesto a dar cabida a las diversas manifestaciones culturales de México y el mundo?

¿Sus contenidos programáticos se apegan a criterios de calidad técnica, estética e informativa?

¿Canal 22 reproduce de manera objetiva, respetuosa e imparcial los fenómenos de la realidad social, política y cultural que se propone dar a conocer? ¿La estructura programática de Canal 22 y sus contenidos responden verdaderamente a las necesidades comunicativas, culturales e informativas de sus televidentes?

¿Existe una congruencia discursiva en la parrilla programática de Canal 22?

El mayor reto de una iniciativa como El Defensor del Televidente consiste en mantener vivos día con día dichos cuestionamientos, así como propiciar la crítica y reflexión en torno a estos y otros asuntos vinculados con el servicio público y la apertura del canal de cara a sus audiencias.

El primer paso está dado en el esfuerzo de apertura que Canal 22 ha hecho al reconocer la importancia de la participación y el diálogo con los televidentes, y al hacer patente su voluntad por reconocer y escuchar las inquietudes del auditorio, como un factor decisivo en el desempeño de una televisora verdaderamente de servicio público.

No obstante, la consumación de este esfuerzo nos corresponde a todos los que día con día, como televidentes de Canal 22, hagamos uso de este espacio. Sólo nuestra observación, participación crítica y seguimiento puntual hará verdaderamente significativa y útil una herramienta de autorregulación como ésta, para que tengamos la televisión que nos merecemos.

Para ello, la Defensoría ha dispuesto dos vías para que los ciudadanos-televidentes se comuniquen y manifiesten sus inquietudes: una dirección electrónica, a la cual pueden acceder por medio de este portal o bien vía telefónica, a los números 21229680 o 01800 2262 522, sin costo, desde el interior de la República.

Recuerden, Canal 22 es de todos nosotros y nuestra participación hace a diferencia.